Cuando visité a mi madre hace unos años me mostró los Mandalas para colorear que tenía preparada para los nietos y los niños de los vecinos que solían visitarla. Me extrañó ver esta mujer conservadora y creyente (y no del budismos) manejando estos dibujos de confección y simbolismo exótico, pero no le dí mas importancia.

Nuevamente me encontré con los Mandalas en la casa de una querida amiga que estaba cuidando durante mucho tiempo a su padre postrado. Le tenía, como pasatiempo, una carpeta con Mandalas para colorear. Ella me contó que, según estado de ánimo su papá eligió motivos geométricos o figurativos, simples o complejos, y los coloreó con dedicación.


Cuando a mi finalmente me tocó un amigo enfermo del alma, recordé los Mandalas y le preparé también una carpeta con una selección de Mandalas para colorear, y realmente algunos no le gustaron y otros los coloreó con mucho ánimo.

Reuniendo el material que encontré en el Internet, y estudiando el trasfondo, me llamó la atención la inexistencia de Mandalas con diseños basadas en las culturas pre-colombinas, a pesar del parecido aparente del simbolismo de diferentes culturas americanas con los Mandalas orientales. Además la predominancia del esoterismo ante los usos terapéuticas y educativos de estos diseños.

Llenar estos vacíos en el transcurso del tiempo es el objetivo de esta publicación.

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Dedico esto a mi gran amiga Marisol con muchas gracias por facilitar los mandalas.
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